Cinco cafés de París

(París) -La Palette: Henry Miller solía sentarse en su terraza durante horas, mientras que Jim Morrison prefería la sala de atrás decorada con cerámicas del año 30. Para pedir el plat du jour, una copa de vino y unas rodajas de pan de Poilane. 43 Rue de Seine.
-Café de Flore: Intente ubicar la mesa donde Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir escribían todos los días con horario casi de oficina. Vivían cerca de allí, en Montparnasse, pero este era su lugar de encuentro y sobretodo de buena calefacción, lo que no era habitual en las casas durante la postguerra. La atmósfera cambió mucho desde entonces, hoy hay más turistas que escritores, pero la magia se mantiene. 172 Blvd. St-Germain-des-Prés.
-Les deux Magots: Elegido por Ernest Hemingway y Pablo Picasso, entre otros, era un punto de reunión habitual, con conversaciones más “progres” que en el vecino Café de Flore. Hoy los precios son muy distintos de aquella época y la cordialidad también: ahora los mozos se ponen de notorio mal humor si se esta mucho tiempo sentado habiendo pedido sólo un café. 170 Blvd. St-Germain-des-Prés.
-Café de la Mairie: Frente a la plaza de Saint Sulpice, era el preferido de Alberto Giacometti y ahora su terraza es lugar de encuentro para la gente branchée, sobretodo a la tarde cuando se encienden las luces de la Iglesia de St. Sulpice y el reflejo alcanza las mesas recostadas sobre la plaza. En el primer piso hay un restaurante con menú standard y una vista magnífica. La Iglesia de St. Sulpice, una de las más hermosas de París, hoy es una de las más visitadas por encontrarse en su interior el gnomon astrológico que menciona Dan Brown en “El Código Da Vinci”. 8 Place Saint-Sulpice.
-Café de l’epoque: Alejado del carril turístico, es uno de los elegidos por los parisinos que pasean por los alrededores de la Galería Vero Dodat que esta al lado. El clima es relajado, con menú en pizarra, vinos en promoción y una decoración estilo Belle epoque que convirtió al café en escenario de varias películas. 2 Rue du Bouloi.

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