A
lo largo de cincuenta relatos, que van del
Tibet a Jamaica, pasando por París
y Viena, Horacio de Dios brinda un fascinante
retrato del mundo con los ojos de un viajero
inquieto y apasionado.
Dice el autor:
“Usaba
pantalones cortos cuando subí por
primera vez a un avión a hélice,
con dos cabinas abiertas. Iba en brazos
del copiloto, con unas antiparras que se
me caían de grandes y sentía
el viento en la cara mientras veía
a mis pies las casas junto al Río
de la Plata. Fue mi vuelo de bautismo. Guardé
mi Brevet entre mis recuerdos más
preciados. Y no paré más.
Lo demás, como dicen los carteles
de los coletivos, fue seguir el destino
que se hace camino al viajar. Desde entonces
me gusta contar historias. En los diarios
primero, en la radio y televisión
después, en los libros ahora. Los
mercados callejeros de París, los
sonidos de Praga, las alturas del Himalaya,
la magia de la Ruta 66, los toros de Madrid,
el consultorio de Freud en Viena y los gatos
de Hemingway en Key West, rincones vudú
en New Orleans, los fantasmas de Alcatraz,
Semana Santa en Nueva Delhi, Navidad en
La Habana, los sabores del Trastevere romano,
la cuna de Gardel en Toulouse, las mil una
noches de Kathmandú y New York sin
las Torres gemelas. Estas son sólo
algunas historias que quiero compartir en
este libro de crónicas.” |